Una fiesta en tres sedes

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El debut de la selección será el 16 de junio en Saransk (a 650 kilómetros al sudeste de Moscú). Foto de Selección

Como un partido de fútbol toma algo más de 90 minutos, el hincha peruano tendrá carta libre para el turismo. Quizás el mayor distintivo de la ciudad sea su gusto por las fuentes de agua, varias de las cuales pueden apreciarse si uno va por la calle Moskovskaya. Además, están sus templos y capillas —alrededor de 40—, entre los que destacan la Iglesia de San Juan Bautista (año 1693) o la Iglesia de la Asunción de la Santísima Virgen (año 1734). Como alternativa nocturna, GQ Bar de la calle Proletarskaya es conocido por combinar buena música, una atmósfera sofisticada y su generosa variedad de pipas de agua. Una buena opción para ir a celebrar después del partido. Ekaterimburgo —1787 kilómetros al este de Moscú - será donde Perú juegue el 21 de junio su segundo partido. La ciudad es una postal por sí misma, ya sea por sus edificaciones de épocas zaristas y soviéticas, o por hallarse bajo la custodia de la belleza natural de los montes Urales.

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Un itinerario aconsejable para los que prefieran improvisar sobre la marcha es dejarse llevar por la línea roja pintada en el centro histórico, la cual pasa por los treinta puntos turísticos más relevantes del lugar, desde legendarias mansiones y edificios antiguos hasta atrayentes museos. Como un alto a la ruta, se pueden recargar fuerzas en el CCCP Restaurant, una propuesta kitsch para degustar gastronomía rusa (el plato estrella local es el pelmeni de los Urales); o el restaurante Khalif, una excelente oportunidad para probar la comida típica de Uzbekistán. Los amantes de la historia pueden visitar la Catedral de la Sangre Derramada, construida en el lugar donde fueron asesinados el zar Nicolás II y toda su familia el 16 de julio de 1918.

Además, el Gran Ídolo de Shigir suele recibir la atención de los turistas por tratarse de la escultura de madera más antigua del mundo (data de hace 9500 años). La tercera sede donde jugarán los once de Gareca es Sochi (1600 kilómetros al sur de Moscú), en un encuentro programado para el 26 de junio. Los hinchas nacionales quedarán encantados con una ciudad llena de vitalidad. Ya sea tomando un baño en el Mar Negro, saboreando el típico shashlik (brochetas de carne marinada) en un puesto al aire libre o practicando deportes (como el alpinismo, el esquí, el ala delta o el submarinismo), los buenos recuerdos están asegurados. Lo mismo para los que elijan subir al mirador del monte Ajún, desde donde se puede llegar a ver hasta la costa turca; o tomarse un café en la hamaca del Surf Coffee con las majestuosas montañas del Cáucaso —Patrimonio de la Humanidad por la Unesco— como telón de fondo. Nada mal para festejar la clasificación de Perú a la segunda ronda del mundial (¡sí se puede!).