LA BELLEZA EN POCAS PALABRAS

los escenciales de la belleza

No todas las pieles son iguales ni todas envejecen al mismo modo. Unas se resecan antes otras tienen manchas, flacidez… Por ello, es muy importante conocer la composición de los cosméticos. La gurú coreana de la belleza Charlotte Cho lo refleja así en su manual “Secretos de la belleza coreanos para una piel radiante”: “Las coreanas conocen su piel, sus necesidades, y buscan los ingredientes que solucionen sus problemas”, sostiene.


¿Es útil esta obsesión? Absolutamente. Por poner un ejemplo, las arrugas pueden aparecer por falta de hidratación o por una pérdida de volumen facial. En el primer caso, habrá que recurrir a cremas con ácido hialurónico. En el segundo, la solución está en dar un impulso al colágeno. En estas tareas serán de gran ayuda la vitamina C y el retinol, un tipo de vitamina A que interviene en la renovación celular, pero que puede enrojecer las pieles sensibles.


Conocer la formulación de una crema es útil para elegir la más adecuada, según cada tipo de piel. Pero tampoco se trata de estudiar una licenciatura científica: Basta con este diccionario básico para conocer cuál es el papel de los principios activos más frecuentes que se encuentran en los productos cosméticos.

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1. Hidratante: Ácido Hialurónico

Está presente en casi todas las cremas hidratantes, gracias a la capacidad que tiene para absorber 1000 veces su peso en agua. En ese estado, no solo proporciona una enorme hidratación, sino que rellena las arrugas de forma casi instantánea. Por si fuera poco, estimula la producción de colágeno, mejora la cicatrización y recarga la renovación celular. Con esta tarjeta de presentación, a nadie le extraña que sea uno de los ingredientes favoritos en la cosmética.


2. Antiarrugas: Retinol

Hasta la fecha, esta sustancia es conocida como la mayor enemiga de las arrugas. ¿Cómo actúa? Estimulando la regeneración celular. Y cuanto más y mejor renovemos la piel, menos manchas y poros más suaves. Aunque no todo son ventajas: es puesto al calor y al sol, puede reaccionar de modo contrario; es decir, causando la aparición de manchas y reseca. “Por eso se recomienda su uso por la noche, acompañando de una crema hidratante”, señala la doctora Emmy Graber, presidenta del Instituto de Dermatología de Boston. Además, puede provocar enrojecimiento en pieles sensibles y está prohibido durante el embarazo, por riesgo de malformaciones en el feto.


3. Antioxidante: Vitamina C

La superheroína de la cosmética actual: Antioxidante y necesaria para la producción de colágeno. En grandes concentraciones, también aclara las manchas, pero exige ser acompañada de un bloqueador solar. En dosis menores, aporta un extra de energía a la tez, borrando el aspecto de cansancio y mejorando el tono.


CONOCER LA FORMULACIÓN DE UNA CREMA ES ÚTIL PARA ELEGIR LA MÁS ADECUADA, SEGÚN CADA TIPO DE PIEL.


4. Cicatrizante: Vitamina E

Otro antioxidante imprescindible. Además de plantar cara a los radicales libres, como su amiga la vitamina C, es muy cicatrizante y ayuda a la renovación celular. Por eso suele formar parte de las formulaciones de bálsamos reparadores y lociones para bebés. También es considerada un “bloqueador solar biológico”, ya que, aunque no filtra los rayos del sol, sí fuerza las defensas naturales de la piel.


5. Exfoliantes: Hidroxiácidos

Con la edad, la piel cada vez se renueva peor. Las responsabilidades son esa célular muertas que se acumulan formando una muralla irregular sobre ella. Las podemos retirar con un exfoliante tipo scrub (los de bolitas) o soltándolas mediante unos ácidos frutales denominados “hidroxiácidos”. Hay de dos tipos: los betahidroxiácidos (como el ácido salicílico), más suaves y de buenos resultados en pieles con acné; y los alfahidroxiácidos (como el ácido glicólico o el láctico), más intensos, pero sensibles al sol.


6. Reparadora: Manteca de Karité

Procedente de un árbol africano, su nombre es sinónimo de cuidado intensivo, alta hidratación, reparación y cicatrización. Actúa dejando una película invisible sobre la piel que la protege de agresiones externas. Es el remedio perfecto ante irritaciones o agrietamiento; de ahí que sea fácil encontrarla en labiales o cremas contra las grietas de los talones.


7. Oleosos: Lípidos

La grada también es buena para la piel. No se trata de untar el rostro con aceite, pero si de aportarle los ingredientes oleosos que, a partir de los 30 años, comienzan a escasear. Esto desequilibra el manto hidrolípidico (extraña palabra con la que los dermatólogos denominan parte más externa de la piel, responsable de su impermeabilidad). No es un drama: basta con buscar en la etiqueta “ceramidas” o “ácidos grasos” (Omega 3,6 y 9).


8. Filtro Solar

Desde la academia americana de Dermatología insisten: la radiación ultravioleta causa el 80% del envejecimiento de la piel (ya se habla del #fotoenvejecimiento). Por eso, la protección solar es la base de cualquier plan para salvaguardarla del paso del tiempo. “Hay que usar bloqueador a diario siempre que se vaya al exterior”, sentencian desde ese organismo. Así, cada vez son más las cremas de día y los fondos de maquillaje sin filtros solares.